A Rumania en bicicleta

Principios de Noviembre. El verano se estira mas de la cuenta y el otoño no arranca del todo.
Estando en Serbia y con mi visa de turista a punto de cumplir sus fechas, tenía que elegir donde ir por un par de semanas.

He viajado mucho por estos lados y pero había un país que no había visitado: Rumania.

En Rumania había estado apenas unas horas, el tiempo para bajar en el aeropuerto y salir del país.  No porque no quisiera estar ahí, pero el camino me había llevado a otra parte.
Ahora la cosa era distinta, le iba a intentar dar una recorrida.

La idea

Aparentemente todo empieza con una idea y tenía que ser al menos rara.
Tras unos dias arreglando una bici vieja empece a hacerme la idea de usarla para ir a Rumania.
La bici en cuestión era una Pony.
Algo asi como la versión comunista de lo que en Argentina es una  “Aurora”. Una bici pequeña.

Al principio mi idea no se tomaba del todo seriamente y aunque por dentro yo también tenía algunos cuestionamientos sabia que iba a intentarlo.

Preparativos

No tenia ningún tipo de experiencia previa viajando tramos largos en bicicleta.
Lo máximo habia sido en verano, tal vez unos 30 kilometros en el día y sabiendo que tenia un lugar al cual volver.

A partir de eso debia respetar algunas cuestiones logicas y manejarme de la forma mas segura posible.

Intentar llevar el menor peso era lo principal. Pero no resulto tan fácil.
Un poco de comida, algo de repuesto, poquísima ropa, carpa y apenas unas cosas mas. Eso era todo.
Aunque entre una cosa y otra los kilos se sumaban.

De mas esta decir que no había nada “preparado”.
Ni cerca de lo que realmente hubiese sido necesario o al menos hubiese hecho la cosa mas fácil.
Compre algunas cosas muy básicas y trate de ubicar el equipaje como mejor quedara.
Nada de alforjas ni cuestiones tecnicas.
Una bici  muy basica, sin cambio de velocidades y rodado 20.

Con eso listo había que salir y empezar a ver como iba el camino.

El plan

A grandes rasgos el plan era llegar desde Serbia a Rumania en Bicicleta, o al menos avanzar lo mas posible.
Hacer una ruta que “existe” solo en internet.  La eurovelo 6.

En realidad existe, pero solo en tramos y “desaparece” en buenas partes. Especialmente en el camino que hice por Rumania.

Mas adelante, de acuerdo como sea el camino y como todo avance se vería hasta donde podía llegar.

Empezar

Entre una cosa y otra termine saliendo desde Pancevo. A las afueras de Belgrado.
La razón era que tenia solo un par de días para llegar a la frontera y no debía tardar mas tiempo.
Entrar y salir de la capital iba a tomarme al menos un dia y no tenia sentido, entonces temprano en la mañana me tome un colectivo fuera de la zona mas urbana y de ahi comenzaba.

Los primeros kilometros sirvieron para saber que la bici iba a aguantar bien y ver el panorama.
El camino parecía facil, s
in grandes desniveles y con el clima acompañando.
Los detalles de aparece/desaparece de la ruta se empezaban a entender y comenzaba a acomodar el tiempo que me tomaba llegar de un pueblo a otro.
Veia como el equipaje se comportaba, el peso de la bici y como mis piernas se iban acostumbrando de a poco a pedalear.

Serbia

Los kilómetros por Serbia fueron bastante tranquilos. 
Las señalizaciones estan.
El camino aparece indicado y de vez en cuando encontraba una ruta exclusiva para bici que hacia el tramo sencillo. 

A pesar de existir, algunas de las indicaciones no estaban del todo claras. Así que mi camino se basaba en confiar/ desconfiar de Maps me. La aplicacion de mapas offline que me ayudaría a ubicarme. 

Por desgracia, leí muchos consejos sobre el camino y confie en ellos.
Se dice que es una ruta normal y sin contratiempos.
Pero había bastantes detalles que no se mencionaban y que obviamente los desayune en la ruta.
La gran mayoria de los lugares presentaban indicaciones, pero mas de una vez una indicacion se cruzaba con otra. 
Los primeros dos dias pedalee unos 45 kilometros de mas en caminos de tierra, solo para ir y volver en mas de una ocasion al mismo lugar. 
Aunque las distancias entre pueblos eran normales me encontre con pueblos fantasmas y con rutas cubiertas de arena a medio hacer. Pero nada tan dificil de llevar. 

Frontera

Una de las partes que me generaban mas incertidumbre era el cruce de frontera.
Nunca habia cruzado una frontera en bici y sabiendo como la policia serbia o rumana podian ser iba con precaucion. 

Llegue a una frontera fantasma, en el medio de un pueblo, Kaludjerovo, practicamente desierta. 

El guardia de turno no entendia del todo que pasaba y tras unas preguntas sello mi paso sin mas de 5 minutos de espera. 
Lo mismo del lado rumano. Algunas preguntas frias para saber cuales eran mis intenciones y ya un poco mas amigables me explicaron cual debia ser el camino que tenia que tomar para ir mas tranquilo. 

En seguida estaba adentrandome en Rumania.

 

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Rumania

Aca sabia que la cosa iba a cambiar pero no esperaba un cambio tan grande. 
El camino que tome se acercaba al Rio Danubio y dejaba la ruta principal. Algo que tenia sentido para mi dado el transito y el desnivel que hay por las montañas. 

Con lo que no contaba era que los pueblos que se seguian cada pocos kilometros eran inexistentes y apenas veria algunas caras en los siguientes dias. 

Pueblos Fantasma

Las razones no son tan dificiles de encontrar, pero durante casi 4 dias avance por pueblos donde no habia nada.
Nada mas que casas y alguna vez alguien sentado en la puerta. 
No era la tipica estructura de pueblo donde hay un almacen, un kiosco, alguna estacion de servicio.
Nada de esto existia. El lugar mas social parecia la iglesia y el cementerio y ahi terminaba la ciudad. 
Esto complicaba un poquito el panorama, ya que no tenia donde conseguir ningun tipo de comestible y mucho menos preguntar algo a alguien.

De paso, la mayoria de estos lugares se desplegaban por una calle principal de ahi iban hacia arriba o abajo en la montaña lo que complicaba mis posibilidades de plantar la carpa. 

La policia

Para mi sorpresa no fue la policia Serbia la que me trajo mas cuestionarios sino la rumana. Cada vez que entraba o salia de un pueblo los encontraba. 
Frenar, pasaporte preguntas y demas. 
Me llegaron a preguntar porque mi sello no tenia una bici si era que realmente habia cruzado en bicicleta la frontera. Aunque en otros casos me tope con policias amigables que incluso me ofrecieron su ayuda, 

El clima 

Sabia que el clima iba a ser un factor determinante en el transcurso del camino. Tambien habia leido que podia haber viento y tendria que enfrentarlo.

Ni bien entre en Rumania el viento empezo a aparecer, y obviamente apareció de frente y a veces de lado. 

Lo siguiente que sabia y era una de las principales cosas que leí, es que iba a llover. Y me iba a mojar. 

Por supuesto que el buen clima solo acompaño los primeros tres dias, como para dar ilusiones y en adelante junto con un viento terrible que apenas me dejaba avanzar aparecio la lluvia. 

Y hablamos de lluvia de verdad, de esa que inunda y que no deja un lugar seco donde esconderse. 
Ahi los problemas empezaban a aparecer. 

Tras dos dias enteros de lluvia torrencial y dormir en casas abandonadas ya no tenia casi ropa seca. Por suerte la carpa y la bolsa de dormir resistian, aunque no mi abrigo. 

 

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Problemas

Todo lo que puede fallar, falla. Es algo sabido y para lo que crei haber estado preparado. 
Pero no. Mi suposicion era que lo primero que iba a fallar iban a ser las ruedas y algun pinchazo me iba a tener horas caminando. 

El problema fue otro, enfrentando mucho viento y bastante cerca de una ciudad la cadena de la bici se corto. 
Estaba apenas a 3 kilometros de llegar, asi que mi preocupacion no fue tanta, encontraria donde solucionarlo, bicicleterias hay en todas partes. 

Error. En esta ciudad solo habia bares y casinos. No habia bicicleteria.
Tras un raid de horas y de confirmar que realmente no habia ninguna bicicleteria, la policia me dio una mano y encontramos una ferreteria que oficio de taller y me permitio seguir unos cuantos kilometros mas. 

Fuera de temporada

Los tramos diarios se hacian facil, pero cada dia llegaba a la nada. Pueblos que tal vez en verano tengan vida, pero que fuera de temporada no existen. No hay nada y eso desalentaba. Pedaleaba muchos kilometros con la idea de llegar a algun punto y me encontraba en la nada. 
Un lugar a medio construir, alguna gente trabajando y mucha desolación. 

Suficiente

Tras un poco mas de 350 kilometros andados mi paciencia y el tiempo de reflexión que traía me daban algunas señales.

Llegar todos los dias a la nada, con toda la ropa sucia y mojada sin encontrar un lugar donde cubrirme de la lluvia me ponian a prueba.

El ultimo dia en bici llegaba cómodo a Orsova. Habia pedaleado mucho y el clima ya no mejoraba. El otoño estaba ahi.

Estaba a mitad de camino entre Belgrado y Bucarest. Aunque ni siquiera existia un plan llegar hasta ese punto me habia costado mas de lo que pense.

Por otra parte llegar a una ciudad me daba tranquilidad, encontraria un hostel, o al menos un camping y algun lugar donde lavar mi poca ropa, recargar y continuar.
No, nada de eso. Los hostels no existen y algun lugar pasar la noche cuesta no menos de 25 euros. 

Momento de decisiones

Estoy cansado, me duele todo y aunque disfrute la mayoria del tiempo pedaleando tengo que elegir que hacer. 
No tiene sentido gastar dinero en un lugar donde ni siquiera quiero estar y necesitar mas dias para avanzar a la nada. Es lo mismo que vengo haciendo en los ultimos días. 
El clima parece seguir empeorando y en adelante las rutas se ven muy transitadas y peligrosas. 
La decision es simple, tomarme un tren a Bucarest es mas barato que pasar la noche en Orsova.
Y ahí voy a encontrar hostels y refugios para “turistas”. 

Estoy a unos 400 kilometros de la capital, llegar me tomaría al menos una semana.
Mas de lo mismo o solo algunas horas.
Tengo dinero en el bolsillo y considero que esta parte del viaje ha sido cumplida. 

Riesgo

Compro el ticket y me avisan que dificilmente pueda llevar la bici. Que no hay vagon de carga, pero que si hablo con el guarda podremos “arreglarlo”. 
Se que la bici ya no va a ser mi transporte y solo la cargare o la dejare por ahi, pero la despedida llega antes. 

El tren se acerca y hablo con el guarda. Tras decirme primero que no entiende, despues me avisa que por 50 euros puedo subir la bici.

Es mucha plata, el triple de mi pasaje.
Se que la bici no vale mas que lo que yo quiera, es una bici vieja que arregle y que iba a regalar por ahí. 

Me subo al tren y tras pelearme e insultar un poco al guarda por no llegar a un acuerdo logico nos empezamos a mover. 

Hasta luego

La bici queda parada en la estación.
Mientras el tren va camino a Bucarest pienso en estos ultimos dias. 
He aprendido unas cuantas cosas que mas de una vez habia escuchado.
Las he comprobado y experimentado por mi mismo.

Aunque en menor escala, entiendo mejor esas charlas con viajeros en bici, que pasan dias sin ver a alguien y kilometros en soledad.
Esos momentos en los que queres estar en otro lugar o que sabes que un dia pedaleando equivale solo a una hora en otro vehiculo y te preguntas que haces ahí.

Comprobé una vez mas que viajar con poco y casi nada es completamente posible, aunque tambien para ciertos viajes hay que ser mas precavido. Organizar mejor, pensar y tambien saber elegir y decidir. 
Tambien comprobé que hasta lo mas preparado puede fallar y que siempre vamos a tener que buscar una solucion que desconociamos.

En los siguientes dias el viaje va a volver a ser a dedo y tal vez alguna vez volvamos a agarrar una bicicleta. 

 

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