Acampar en el desierto de Atacama

Cuando programas un viaje empezas a ver con apenas mas claridad cuantas son las ideas que se te cruzan.  Comenzas a mirar esos destinos imposibles, los puntitos del mapa a los que queres llegar o que te motivan, esos lugares a los que querrías ir.
Uno de los tantos lugares que tenia como pendientes, o bien como pequeños objetivos de este viaje era acampar en el desierto de Atacama.

Siempre hay algunos destinos u objetivos que tienen un poco mas de importancia que otros. Esos a los que se puede considerar imperdibles o imposibles de no visitar. A veces se puede, otras habrá que esperar un poco mas.

Antes que nada, es necesario aclarar que es un lugar donde el clima puede ser extremo y hay que tomar todos los recaudos necesarios. No hay que confiarse y si tenes planeado hacerlo debes pensarlo bien y considerar todas las posibilidades, ademas de siempre llevar agua y tratar de mantener contacto. 

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En Atacama con el volcán Licancabur al fondo

Rumbo al norte de Chile

En mi caso, ya habia ido un par de veces a Bolivia y Perú pasando por el norte de Argentina, pero a fuerza de mis decisiones nunca habia cambiado mi camino hacia el norte de Chile.

Por diferentes cuestiones siempre me llamo la atencion el desierto de Atacama. Veía fotos y pensaba en las inmensidades y en las noches que puede dar un desierto.
Previamente no lo habia tenido tan claro ni había programado ir.
Sabia que estaba ahi, que era medianamente accesible pero no se me habia puesto como objetivo, no lo tenia como prioridad aunque hubiese estado cerca.
Es como que se me hubiese pasado. Por algún motivo “quedó para después”. 

De sur a norte

El año apenas arrancaba y me encontraba en las rutas nuevamente.
Andaba por San Salvador en Jujuy visitando un amigo que había conocido un año nuevo atrás en Bolivia.
Ya se cumplia mi tercer mes de viaje desde el sur y el tenia un par de dias libres asi que decidimos hacer una visita a Purmamarca y despues pasar desde Salinas Grandes a Chile por el paso de Jama.

Había leído algunas sugerencias sobre el cruce pero sabia que no era el más recomendable. Quedar varado puede ser un riesgo y el clima no es el mejor para el verano.
Todos recomendaban un colectivo y  nadie nos garantizaba el éxito de cruzar a dedo y de a dos.
Todo lo que sabíamos era que no se puede cruzar caminando . No te permiten entrar del lado chileno si no venis con vehiculo. Al parecer los carabineros chilenos no lo permiten por que es peligroso, tiene un poco de lógica.
Así que ahi nos veiamos una vez mas, intentando sacarnos las dudas por nosotros mismos.

 

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Desde Salinas Grandes a Chile por el Paso de Jama

Continuando ruta

Yo me fui primero para Purmamarca solo y nos encontramos de nuevo al dia siguiente por la tardecita. Nuestras opciones en el camino eran dos:

Una noche mas en Purmamarca o intentar llegar a Salinas Grandes antes de que sea de noche.

Elegimos la segunda.

Intentamos salir a dedo pero había un festival o algo por el estilo que hacía imposible transitar y nuestras intenciones de llegar a dedo se complicaban.

Decidimos tomarnos un colectivo a Salinas a eso de las 9 de la noche.
Con todo encima llegamos ahi y aunque habia unas paradas antes, la gente solo subia y no bajaba del colectivo.
Cuando bajamos con las mochilas y toda nuestra carga el chofer nos miro con cara de “¿Se van a quedar aca?”

Miramos un poco el panorama.
La noche venia de mucho viento y bastante frio. Como cualquiera podra suponer no había nada ni nadie cerca nuestro, asi que no nos preocupamos tanto y solamente buscamos donde poner la carpa.

Nos sorprendió la claridad de la noche, hablamos un buen rato de viajes, de nuestro viaje anterior y algunos fenomenos estelares. A la mañana siguiente seguiriamos camino para Chile.

una llama de sal en la mañana de salinas grandes
La mañana en Salinas Grandes

A veces hacer dedo no resulta tan facil

El dia arranco, el calor se empezó a sentir rápido y junto con el avance de la mañana las oleadas de turistas. Para nuestros fines no facilitaban mucho las cosas.

Demasiada gente.
Muchos tours y colectivos yendo y viniendo, el  tránsito pasaba  lentamente  y  para los que seguian en ruta no quedaba casi ningún lugar donde alguien pudiera frenar.
Nuestros recursos no alcanzaban. Intentamos todas las variantes posibles.
De a uno, de a dos, uno primero otro después, uno cerca otro lejos. Con cartel y sin cartel. Ya nos estabamos empezando a quemar y no habia caso. 

El desenlace venia complicado, habiamos viajado juntos una vez a Cordoba y en aquella  ocasion decidimos separarnos e ir de a uno.
Esta vez no discutimos pero veniamos tirando chispas porque las decisiones de uno al otro no le hacían mucha gracia y que nadie nos lleve no era tan divertido.

Nos separamos de nuevo hasta que un Ford ka se apiadó de nosotros. Eran un chico y una chica. Primero lo cargo a nacho que estaba unos cuantos metros antes mio. Yo lo veia hacer señas y parecía explicar que ibamos juntos.

Llegaron a donde yo estaba parado y me di cuenta que era lo que pasaba, dos personas en un Ford ka. No se si hace falta aclarar que es un auto muy chiquito, mas bolsos y mochilas de vacaciones. Ahora sumaban uno mas y su mochila. Casi que no había lugar para mi.
Les avisamos que no nos importaba ir apilados asi que nos cargaron a ambos.

Después de un buen rato de camino y algún que otro pueblo fantasma, estábamos en la frontera. Había un grupo de chicos que estaban ahí esperando hacia dos días. Eran muchos y nadie los queria pasar del otro lado. Ahí fue que nos contaron otra parte de esa historia de que no tenían permiso para pasar y hacer dedo del lado chileno.

Respirando en las alturas

La altura ya se sentía, el copiloto venia medio descompuesto y la que manejaba nunca lo había hecho en la montaña.

Para el que no sabe, hay algo así como una subida hasta los 5 mil metros y despues empezas a bajar hasta San Pedro. El tema es que la bajada es constante, son unos 40 km solo de bajar. Parece al decirlo que no puede resultar mas que una bajada pero a decir verdad es una ruta que requiere cuidado, todos vienen bajando rápido y muy seguido hay vias de escape, lo que significa que mas de una vez deben usarse.

En un momento un fuerte olor a quemado nos llamaba la atención.
Nuestra conductora venia a casi 100 km/H con los frenos clavados y el auto seguía avanzando como si nada. Ahí intentamos explicarle cómo debía manejar aunque venia en una especie de pánico que no le dejaba entender y a nosotros no nos daba ni un poco de seguridad.

Frenamos en el medio de la ruta para respirar un poco de aire andino y seguimos camino hasta San Pedro. Antes de las 5 de la tarde estabamos ahi.

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Atravesando el Paso de Jama

Nuestros dias en San Pedro

Por alguna de esas razones de ver a traves de los ojos y no de la cámara casi no tengo fotos del pueblo.
Apelo a mis recuerdos, aunque con muchos turistas me parecia un pueblo muy simpático, muy lindo, en la misma sintonía de esos pueblitos del norte argentino y la primera impresion que tenia era la de no encontrar razones por las que necesitaria hacer un book de fotos de San Pedro. Me alcanzaba con caminar sus callecitas y disfrutarlas.
Estuvimos unos dias viendo San Pedro y un poquito de sus alrededores.

En la plaza del pueblo, se armaba un grupo grande de gente que iba cambiando y mezclandose con los días. Hippies de varias partes del mundo haciendo música y pulseras a los que nos sumamos mas de una vez y con los que veíamos pasar las tardes.

Fueron ellos los que nos dijeron donde podíamos armar campamento. Al lado del río al final del pueblo, todos dejaban sus cosas por ahi y se iban a ver que podian rescatar durante el dia.

Dormimos una noche en un hostel y decidimos irnos a acampar por ahí, pero no al pueblo ni al lado del rio, íbamos al desierto como habíamos hecho en Salinas Grandes.

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Empezando a sentir el desierto en rutas chilenas

¿Se puede acampar en el desierto de Atacama?

Aca es donde la información empezaba a escasear. Le preguntamos a la gente del hostel y no entendían del todo que queríamos.
Nos explicaban que podiamos hacer un tour y visitar lagunas por la tarde. Nosotros queríamos ir y acampar. Poner la carpa y pasar la noche ahi. Pero de eso nadie estaba informado.
Por nuestra parte, empezamos a crear nuestro itinerario. Como tanta otra vez, nos sentamos un buen rato a ver mapas  y decidir que hacer.
Nuestra idea se cerró, nos tomabamos un colectivo y nos bajabamos a mitad de camino,  donde vieramos que no habia nada, ahi ibamos a quedar.

Entonces compramos un poco bastante de agua, unas frutas, comida y con la mochila cargada nos fuimos a la estación de colectivos.

Recomendaciones

Todavía seguiamos sin saber si había algo que nos prohibiera hacer lo que planeabamos.

¿Ahi nos llego La recomendacion mas absurda que escuche de todas las que nos habían dado. Le preguntamos al chico que vendía tickets de colectivo y nos dijo lo siguiente:

-“¿Acampar en el desierto? Eso no se puede hacer”

A qué queríamos ir al desierto era la pregunta.. nos dijo que debíamos tener cuidado porque ahí pueden pasar cosas.

-¿Cosas como que?

-Y no se… hay que tener cuidado con los animales, ahí puede haber burros salvajes y esas cosas.

Con esa confirmación decidimos que nuestra idea era buen plan.

Con los recaudos necesarios nos tomamos un colectivo y como antes, nos bajamos en el medio de la nada.
La cara con las que todos nos miraron ya la conociamos asi que no nos sorprendió.
Caminamos un poco hasta alejarnos de la ruta y ahi decidimos armar campamento.

La tarde se terminaba de a poco. Estabamos acampando en uno de los lugares más áridos del mundo, donde la noche se ve mejor que en cualquier otro lugar.

Aunque parezca mentira empezaba a nublarse y esa noche no iba a estar del todo como esperabamos.
Mas alla de eso, nos ocupamos de pasarla.

Con la caída del sol empezó a soplar viento pero no era tan frío, de hecho armamos una carpa dentro de la otra por las dudas pero no creo que hubiese hecho falta. La noche no fue tan fría, el viento se calmó y lo mejor que nos llevamos fue el amanecer.

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Amanecer en Atacama

De nuevo, para el otro lado

Cuando el sol empezó a sentirse decidimos volver a San Pedro.
Apenas subimos a la ruta una camioneta freno para acercarnos al centro.

De vuelta en la ciudad el plan era hacer lo mismo, pero esta vez hacia otro punto.

Caminamos hacia el otro lado de la ciudad donde el viento y el sol quemaban.
A pesar de seguir en el desierto el paisaje era bastante más diferente que el dia previo. Cañones, menos montaña y seco, pero sin sal.
Mucha arena hacia pesado caminar pero encontramos rápidamente un buen lugar donde nuestra carpa se iba a acomodar. Sin burros salvajes, ni grandes riesgos que correr.

Ahora estábamos en el Valle de la Muerte. El nombre no era tan alentador, pero ahi ibamos a armar campamento.

La noche, mejor

Esta noche fue bastante mejor, el cielo estaba más claro de lo que nunca vi.
Casi nada de luna dejaba que las estrellas se vieran por completo.
Solamente bastaba asomar un poco la cabeza afuera de la carpa para ver que la vista nos daba lo que habíamos ido a buscar.

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En el Valle de la muerte

Solo eso

Aunque en nuestro plan inicial había otros circuitos y mas por hacer,  con eso nos quedamos.
Las noches en el desierto, las caminadas por el pueblo y la inmensidad de la naturaleza.
San pedro tiene un encanto especial, una energía diferente. Hay algo en el aire.
Nos sentimos parte del pueblo por esos días y pasamos un par de noches en el medio de nada o en el medio de todo, depende como se mire.
Un lugar impresionante, donde el clima puede ser tan extremo como imagines. Del calor absoluto al frio donde el viento quema y se puede oir el silencio.
Unos dia despues nos separamos yo seguía a dedo hacia Iquique y a Peru, Nacho volvia a Jujuy.

Nuestro camino solo incluyo eso.

En nuestra historia y en nuestra lista de cosas por hacer hay una de esas locuras de mochilero tachadas:  acampar en el desierto de Atacama.

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Caminando entre la sal por Atacama

 

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