Amuletos viajeros, Jorge

Creo que es algo de todos, pero es una cuestion bastante recurrente y una pregunta que a veces no hacemos aunque sabemos que cada uno tendra los suyos.¿A que nos aferramos cuando viajamos?
Seguramente, a cualquiera que le preguntes dirá que tiene algo que le hace creer o sentirse un poco más seguro a la hora de alejarse de su comodidad.
También algo que se convierta en una especie de mano amiga para que en cualquier caso pueda ayudarnos desde el más allá de ser necesario. Para nosotros, Jorge.

mochileros en georgia sanja con una serpiente muñeco
En Georgia, Svetlana le regalo a Sanja un muñeco para poner en la mochila y que nos proteja en el camino

Rituales

Puntualmente cuando viajas a dedo siempre habrá algunos rituales previos.
Mediante, durante, el dia previo o en cualquier momento del viaje. Encontraremos detalles que seran nuestra cabala hasta que llegue quien nos va a depositar en nuestro nuevo lugar. Sea una medalla, un papel o un pensamiento.
Pueden ser algunas canciones, alguna rima, contar autos (este siempre lo usamos).
Coincidencias, casualidades, causalidades y a veces algún objeto nos hace pensar  y confiar en que nuestros pasos van a ir por buen camino.
Llámense fuerzas, el universo o cualquier tipo de conspiración. Con el tiempo aprendimos que inevitablemente cada cosa se pone en su lugar y que a nosotros siempre aparece alguien que nos va a llevar.

dibujando en las rutas mochileros viajeros argentina
Mientras esperamos en la ruta alguno de nuestros rituales consiste en pasar tiempo

Un desconocido, Jorge

Además de todos estos posibles rituales en nuestro caso tenemos uno un poco más particular. Hay un tipo que se llama Jorge.
En realidad no sé nada de él, supongo que se sigue llamando así y capaz en una de esas algún día nos tendremos que volver a cruzar por ahí. Aunque tambien creo que seria dificil hasta reconocerlo o acordarme exactamente de como se ve.
Pero aunque él seguro no lo sepa, nosotros lo tenemos presente.

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¿Necesitamos ayuda?

La historia con Jorge es corta pero es divertido pensar que tiene un toque de mística así que cada vez que estamos en una situación un poco compleja, mayormente apelamos a él.
Cuando parece que caímos en un pozo del cual nos va a costar mucho salir Jorge, hacete presente.
Casi siempre esa situación es el tiempo de espera en la ruta. Otras veces es algún camino por el que parece que nadie va a pasar y además de todo eso también le mangueamos algún conductor amistoso y un camino agradable.
Así es que indirectamente nos acomodamos y lo invocamos.
Por dentro sabemos que Jorge nos va a dar una mano. Ojo, nunca abusamos. Lo dejamos solo para ocasiones especiales.

san sava en serbia jorge mochileros amuletos
San Sava, alguna vez le debemos haber prendido alguna vela…

Primer encuentro

Entonces, el encuentro con Jorge comienza así.
Hace unos 3 años o más, estaba haciendo dedo en Argentina.
No sé si hace falta aclararlo pero yo no soy creyente, no creo en casi nada. Mi relación con la iglesia es nula y eso es todo lo que puedo decir sobre mis contactos con la religión.

Probablemente este sea uno de esos casos de “Creer o reventar” o quizás mas adecuado “Las brujas no existen…” 
El tema es que un hombre frena y me lleva a dedo desde Junín de los Andes a Neuquén. Este es Jorge.
Jorge es muy creyente, religioso o como se le quiera llamar.
Vamos hablando mucho rato de la vida y va poniendo música de iglesia.
Mientras tanto, me intenta hacer amigo de lo que escucho con historias y más que nada habla sobre religión, ayudar a las personas y esos temas…
Obviamente yo acepto muchos de sus puntos de vista sobre todo por no ser mala onda en 4 horas de camino.
Una vez que llegamos a destino, el insiste en que tiene que dejarme exactamente a donde voy y no se preocupa por manejar tiempo de mas, simplemente quiere ayudarme.
Nos pasamos números de teléfono y avisamos que seguramente vamos a estar en contacto.

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Adios para siempre

Mi camino siguió dos días después y Jorge paso a ser simplemente un conductor que me había ayudado y un buen tipo que me había llevado hasta donde tenía que llegar.

Mi ruta iba a Arrecifes unos 1000 km al norte de donde estaba. Y después de una tarde moviendo había quedado un poco estancado en Santa Rosa, La Pampa.
La tarde se terminaba, amagaba que iba a llover y ya llevaba un par de  horas intentando que alguien me saque de la ciudad.
Pasa el rato y nada. Los alrededores no me gustan y la verdad no quiero que llegue la noche. No tengo ganas de usar la carpa, todavía debo intentar seguir. Pienso para adentro que me gustaría que alguien me saque de ahí.

En eso mi teléfono suena y me llega un mensaje, es Jorge.
El texto decía algo así como que se alegraba de ver gente joven haciendo lo que quería, viajeros y demás. Bendiciones y otras cuestiones.
La verdad que me importo muy poco el mensaje y lo único que hice fue putearlo internamente. Me servía de poco.
Me preocupaban otras cosas en ese momento lo único que me dije para mí fue:
“A ver Jorge, ¿Por qué en lugar de mandarme un mensaje con bendiciones no haces que alguien frene?”
Magia o coincidencia, en ese momento frena un camión.
¡Genial! Resultó… Debería usarlo más seguido agradezco a Jorge y sin preguntar siquiera a donde va me subo.

Un vehículo como cualquier otro

El chofer viene hablando por teléfono, así que solo me hace señas de que sigue.
Es una ruta habitual para largas distancias, no iba a ser raro avanzar un  buen tramo.
Su comunicación sigue por un rato. Empieza a llover y oscurece. Yo simplemente contento de tener quien me lleve.

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Cuando termina de hablar nos saludamos y me pregunta de dónde vengo. Un rato de charla de viaje y de caminos.
Le pregunto si es de ahí y me dice que no, vive del otro lado.
La cosa se pone mejor, es de San Pedro y me dice que va a Pergamino 50 km de mi destino.
Alguna otra casualidad, le comento de un amigo en San Pedro y me dice: “Es mi vecino” mierda… el mundo es chico, pero las casualidades son cada vez mas…
Cuando menciono lo de casualidad me dice no no… esto no es casual, esto lo maneja todo el de arriba… La puta madre, Jorge me acababa de mandar uno más…

mochileros en Rusia invierno
Sanja se queja de que Jorge no nos ayude todavia… le aviso que no siempre funciona como queremos

Cuando te necesitemos…

A partir de ahí, Jorge se ha mencionado muchísimas veces y por alguna razon hasta lo santificamos.
A modo de chiste, de gracia y más de una vez en alguna suplica nos toca mencionarlo y personificarlo en aquellos que se acercan a ayudarnos.
No es cuestión de una sola vez, podriamos hacer una larga lista entre las que anotariamos cosas como :

“Despues de 25 autos Jorge nos manda uno” Y lo extraño es que despues de 25 autos uno frena.

“Jorge nos va a poner un show de flamenco en el camino en las calles de Sevilla” No es algo dificil, pero pasar por ahi en dia y hora es mas que una casualidad.

Y así montones de veces y casos.
Un tiempo más acá, nos amigamos con San Jorge. Sanja tiene un festejo anual en su casa por ser ortodoxos y por otra casualidad el santo que está ahí pegado en la pared crease o no, es San Jorge.

Así que estos viajeros, cada vez que la cosa se pone difícil y ya no nos queda más que seguir contando autos y cruzando los dedos para que alguien se acerque a llevarnos, nos acordamos de Jorge para hacer un poco de fuerza juntos y que nos acompañe a seguir camino.

san jorge estatua en el centro de Tiblisi
San Jorge, en el centro de Tblisi

 

 

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