Crónica de nuestra primera vez

Esta es la historia de nuestros primeros pasos en viaje. Fueron días que nos pusieron a prueba, pero todo resultó bastante bien. A continuación, la crónica de nuestra primera vez.

Primera vez en Montenegro
En Kotor, Montenegro

Donde empezó este camino

Nuestro camino comienza en Montenegro, país pequeño y relativamente nuevo. Como nosotros. Un puntito en algún lugar del mapa, empezando.
Era Abril. Veníamos por dos caminos diferentes: Uno recorriendo las montañas de Macedonia y escapando de la mafia en Albania. El otro, dejando la rutina en Belgrado y llegando en colectivo a Podgorica, la capital montenegrina.
La noche venia larga, el encuentro era a la mañana y el colectivo debía llegar a eso de las 8 am.
Llovió. Llovió mucho, un condimento no inesperado, pero poco bienvenido.

De un lado esperando durante la noche en la terminal. Era el único lugar para escapar del frío y CouchSurfing una vez más había dado la espalda.
Del otro, un puente se derrumba, el colectivo cambia de camino. El tramo se hace todavía más largo porque el chofer decide avanzar por un camino que conoce, de montaña de 1 metro donde solo hay cabras y ovejas.
El encuentro se estiró, y nos vimos recién cerca del medio día.

Después de ponernos un poco al día y pensar nuestros pasos, café de por medio, la lluvia seguía. Hacía frío y se sumaba el viento. Nos dábamos unos días para ver qué tan posible se nos hacía movernos de a dos y empezábamos a fijar algunas condiciones.

Dia uno

Sanja- ¿Y? ¿Qué hacemos?

İvan- Bueno, vamos a hacer dedo para ir a Budva.

S- ¿Ahora?

İ- No, mañana a la tarde… claro que ahora.

Caminamos hasta un lugar adecuado. Y ahí empezábamos.
Montenegro es un país chico, la gente es amigable y las distancias son cortas. Hay puntos que en verano son bien turísticos pero como la temporada todavía no arrancaba era el lugar ideal: Costa, playa, lugares de fácil acceso a los que llegaríamos rápido.
Nuestro plan era pasar unos días entre Budva y Kotor. Después, cada uno volvía por su camino. Pero con muchas decisiones que tomar.
Llegamos a nuestro punto de autostop.

Los primeros dramas

Lo siguiente no tardó más de 2 minutos reloj en suceder:

S- Tengo frío.

İ- Abrigate, ponete algo y se te va a pasar.

S- No, estoy bien así.

Perfecto.

El resto de los diálogos fueron casi monólogos, antes del momento drama.
Dedo extendido y con un cartel. Primera reacción, unos 10 segundos después. Antes de que pase el primer auto.
Sanja:

– No puedo, esto no es para mi

– ¿Y si esta gente me conoce? Somos casi el mismo país

– Hace frío, nadie nos va a llevar

– Está empezando a llover

– Llueve

– Esto no es para mi, voy a estar estos días pero no puedo con esto.

viajar de a dos a dedo en montenegro
İntentando hacer dedo en Montenegro

Muchos Silencios

En el medio de nuestros silencios, un taxista se ocupa de venir a ofrecernos pasaje a Budva. Creo que dijo 15 €. Lo rechazamos de mala gana, los taxistas son casi mi enemigo n1.

S- ¿No vas a contestarme? No puedo estar acá, con este frío y nadie nos lleva. ¿Y si viene alguien que me conoce? No. No puedo. Esto no es para mi.
(si, se repiten las mismas frases)

El taxista nos vuelve a gritar y nos ofrece 10€ cada uno. Manda a otro que se nos acerca desde la parada, no más de 50 mts de donde estábamos. Nosotros, sin respuestas.

Mientras tanto nuestro drama continúa.

S- ¿Nadie va a frenar? ¿Por qué ese nos mira? ¿Que dijo ese que paso?

S- ¿Que significa esa seña? ¿Que dobla? y ¿ A dónde va?

I- Significa que no te quiere llevar. Si no frena, es porque no le interesamos y no preguntes mas.

S- (Silencio y caras) No se que te pasa.

El taxista vuelve con una oferta de 7€ cada uno. Llueve un poco mas. Seguimos sin responderle.
Le doy a Sanja un piloto, avisando que nuestra única preocupación es no mojarnos.

S- No. Yo no quiero ponerme eso. Voy a parecer un payaso, es ridículo.

Sin responder, me lo pongo para que la lluvia no me la complique más.

Llevábamos una media hora y no hay caso.
Pido prestar atención a nuestra actividad: hacer dedo.

Un mochilero alemán se nos acerca. Por un lado un problema porque de a 3 se nos iba a complicar más. Por otro, un alivio. Vemos que hay alguien más loco que nosotros y Sanja comprueba que no soy tan raro, que también hay otros. Charlamos un poco de viajes y ahí lo dejamos.

¿Moverse es mejor?

Decidimos movernos un poco más adelante mientras recibimos de parte del taxista la gran oferta de 5 € por los dos. Seguimos caminando.
El drama se profundizó.
Ya no llueve pero yo no tengo tiempo para hablar.

Estamos intentando que alguien nos lleve. Sanja se encapricha y se sienta por ahí avisando que va a ir a la terminal a tomarse un colectivo y nos encontraremos algún día en Budva.
En el límite de nuestros problemas, después de unos cuantos que nos miran como si fuéramos de otro planeta, camiones que pasan y gritan y señas de “doblo acá”, alguien frena y nos rescata. Del frío, la llovizna y el drama creciente.

Lamentablemente nuestro rescatista no llegaba a Budva pero avanzaba más de mitad de camino. Entre ellos hablaron en su idioma y yo intentaba entender. El chofer nos ofreció una visita por el pueblo pero teníamos un lugar en Budva y la ruta cerraba a eso de las 6 de la tarde, había que seguir.
Nos bajamos en un cruce y el camino estaba cerrado por trabajos de obra. (Eternas. Los montenegrinos tienen fama comprobada de poco activos).

El panorama cambia

Ya habíamos tenido nuestro primer auto, se respira mejor aire y la poca lluvia no molesta.
İ- Aca hablan todos tu idioma, vamos a preguntarle a cualquiera y nos van a llevar.

S- Noo… bueno, no se…

Con mi cara de por medio, Sanja le fue a preguntar a un camionero que le habíamos pasado por al lado. Primera respuesta: Si. Vamos que nos lleva!
Llegamos a Budva, teníamos lugar.

El drama se desplaza, pero queda ahí al acecho. Nos encontramos con el alemán, que también había llegado a destino. Caminamos un poco juntos y buscando nuestro lugar nos dividimos. Seguimos nuestro camino.
Después de descansar, ordenar, comer y demás en un lugar bien cómodo, el plan era ir al día siguiente a Kotor. No mas de 30 KM.

Dia dos

El día se presenta mejor. No hace tanto frío y hay buen sol. No llueve, drama de los dramas el día anterior. Así que, en teoría, todo debería marchar mejor.
Acomodamos todo y partimos.

Si te interesa, podes leer:  Cuando decidis irte y viajar

Yo sigo en mi ritmo de andar solo, no me acostumbro. Camino a mi paso y trato de que frenar no sea una carga.
Sanja viene a su paso, y se cansa con más facilidad. Intenta convencerme de que frene, pero aclaramos que cada uno lleva su paso, y al que frene se lo encontrará más adelante.

Mi idea no es bien recibida.

Subimos unas cuantas cuestas, intentando llegar a un cruce que debía ser el mejor punto.
El sol se convierte en calor, el viento sopla y caminar para arriba es difícil. Nuestro mejor punto resultó no ser un cruce sino un camino de tierra con espacio inexistente en la boca de un túnel.

Acá mi yo viajero fue sumamente cuestionado y mis esquemas eran atacados viendo ese fallo.

Nuestro dialogo

İ- Que cagada este lugar.

S- Acá no nos va a llevar nadie. Acá nadie puede frenar. Deberíamos ir a otra parte

Sorpresa, el clima ya no complica tanto, pero mis cálculos han fallado: los dramas no desaparecen.

Alguien frena y nos dice que nos lleva por unos €. Rechazamos.

İ- Bueno, parece que si alguien quiere va a frenar

Los autos siguen su curso y a Sanja le molesta que le de algunas instrucciones (algunas veces doy demasiadas…) para que el autostop vaya mejor.

S- Esto no es para mi. Me voy a ir a la terminal a tomar un colectivo

İ-  Bueno, hace lo que quieras

S- No te importa lo que digo, el problema acá no es como uno hace dedo, el problema lo tenemos entre nosotros

İ- Bien. Después veremos como se soluciona

Por lo pronto un auto frena y nos lleva. Vemos que después del túnel había un buen lugar.
Mi cambio de humor es muy grande y rápido antes y después de que alguien me lleve. Pero para Sanja no existe balance. El resto del camino el diálogo no me incluye, ellos hablan en su idioma y así llegamos a la entrada de Kotor.
Con un humor diferente y colaborando más en la causa, en 2 minutos frena alguien que nos deja en el centro de la ciudad.

La llegada a Kotor nos calma. 

Buenas noticias:

S- No te iba a contar, pero lo tengo que hacer. El que nos llevó antes nos ofreció un city tour o algo asi. Es el dueño, mañana tenemos que buscar los tickets.

Genial. El camino nos provee de algo, elemento fundamental que nos convence de que estamos en el lugar y momento indicados.

Pasamos la tarde caminando un poco alrededor de la bahía y el paisaje nos evita cuestionamientos y muchas preguntas. Acompañado por el hambre, nos hacemos un picnic en la costa y empezamos a ver qué hacemos esta misma noche.
Hay mucho viento, mucho. Buscamos la opción de un hostel pero los precios eran más del doble que en Budva, no tenía sentido.

Recursos de viajero

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Acampando en la Bahia de Kotor

I- supongo que tendremos que dormir en carpa esta noche.

S- Bueno… yo nunca dormí en carpa. Hay mucho viento.

El viento seguía soplando muy fuerte, pero mis cálculos me dejaron decir: “A la tardecita, 6 o 7 el viento debería parar”.

Podemos jugar a adivinar que paso. Si, el viento no solo nunca paró, sino que fue peor. Y solo se frenó a las 6 o 7, pero de la mañana.
Buscamos un lugar al otro lado de la bahía para la carpa, costas estrechas muchas piedras complican la cuestión.
El único lugar que a mi me parecía potable recibió este comentario:

S- Este es un lugar abandonado, parece donde se juntan los adictos y duermen los homeless. Aca no voy a dormir.

Es verdad, era un hotel abandonado y no tenía buena pinta, pero no era para tanto.
Después vimos un parking para caravanas (casas rodantes) así que ahí nos dispusimos a plantarnos, previo un paso por el super para buscar que comer.
El viento sigue, hace frío.

Abro la carpa y empiezo a armar. Tarea casi terminada.

Declaraciones

S- Esa carpa es muy chica.

No se si esperaba que en mi mochila entre una carpa de 6 personas, o bien un castillo inflable…
No respondí.

En una carpa como es sabido, no hay mucho espacio. Saqué mi bolsa de dormir.

S-Esto huele a cucha de perro.

Es verdad que la última vez que lave la bolsa fue en Argentina, creo. Tenía mis motivos y no olía tan mal.
Para ponerle un poco de humor a la cosa le ofrecí que vaya a la cocina y que se haga un té o que pase a la otra pieza, en una de esas huele mejor.

İ- Bueno es para no tener frío, no importa que tan mal huele.

La noche pasó. No me acuerdo si alguna vez dormí con tanto viento, hasta el momento creo que no. No hubo sobresaltos, no fue tan fría. Para ser esa primera vez no estuvo tan mal.

Primeras conclusiones

S- Creo que exageré sobre dormir en la carpa, no fue tan malo.

Mientras yo intento despertarme, tenemos que ir antes de las 8 a buscar nuestros tickets para el city tour a la plaza principal.
Sanja se prepara y mientras me ocupo de desperezarme. La veo…

İ- ¿Vos te estas maquillando adentro de mi carpa? ¿Es joda no?

S- Esto no es maquillaje, es mascara.

İncreíble.

Fueron días medio extremos con cosas nuevas y dramas innecesarios. Los superamos.
Cada uno tomó su ruta por el siguiente mes. Después nuestros pasos siguieron juntos.

A partir de ahí, viajamos a dedo desde Zagreb a Málaga. De Granada a Stavanger en Noruega y desde Noruega hasta Estambul, desde donde escribimos ahora.
Siempre con nuestra carpa y a dedo, aunque las cosas cambiaron un poco. La bolsa de dormir está un poco más limpia y mientras me saco la mochila es Sanja la que camina alrededor y viene a decirme: “acá hay un buen lugar para poner la carpa”.

viajar de a dos a dedo montenegro
Alguna tarde haciendo dedo
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