Nuestro Viaje

Este viaje se convirtió en nuestro estilo de vida. No es uno, si no muchos. Muchos pequeños viajes que nos hacen pensar, cambiar.
Empezamos a ver diferente, crecer, tolerar y aceptar.  Encontramos nuevos valores y vemos las cosas como nadie te las quiere mostrar.
Somos dos y viajamos en autostop, a dedo. Parece una descripción corta y sencilla pero seguramente va a decir más de lo que se puede imaginar. No somos de pocas palabras, así que vamos a intentar acotarlo lo mejor posible.

Casi siempre andamos sin camino, donde nuestros pasos nos lleven, corriendo un gran riesgo: seguir adelante, movernos de manera impredecible, atraídos por lo que nos llame, escapando de la obligación de una “normalidad establecida” y siendo nosotros mismos los que la vamos armando, viviendo día a día. Sin saber, sin tener idea de como ni donde. Vamos viviendo cada momento y arreglándonos con poco para poder seguir.

Viaje a dedo en Italia
Sanja, esperando para salir de Italia

 

¿Siempre fue así? ¿De dónde salimos?

En principio es fácil de contestar. la respuesta es: No! no siempre fue así.
Cada uno con sus propias influencias, convenciendose de a poco, escapó de su propia zona de confort (si, de esa). Simplemente para  animarse a ver que hay más allá, que tanto se puede hacer y que hay para ver.

Vamos de a dos, y venimos de realidades diferentes, países distintos. Esto nos deja en claro más contrastes que hacen que veamos las cosas de maneras distintas, pensamos, sentimos, percibimos diferente y aun así vamos en el mismo camino, ese que nos lleva a nosotros mismos a demostrarnos que se puede.

De viaje con nuestras mochilas, caminamos.

Algunos dicen: “Que valientes”; otros: “Están locos” o “Que arriesgados”.

Están los que piensan que tenemos algo especial. Hay quienes nos aprueban. Su apoyo siempre se encuentra en los que se reflejan en un “más acá”. Son los que se abren un poco más a desconocidos. Algunos lo vivieron, y pueden entender un poco más esas cosas que pasamos. Sentimientos o vivencias que son difíciles de describir.

También esos que se preparan, que van por el mismo camino pero dando pasos más pensados. Arriesgando pero no tanto, aunque saben a donde quieren poner su rumbo.

Hay muchos que aun aprobando nuestro viaje, saben que en sus papeles no está moverse de esta manera creen que eso se lleva adentro… quien sabe? por ahí si. Todos estos son los que te van a dar una mano, preguntar a dónde vas, de dónde venís y con ese poquito todo se renueva y alcanza para recargar y saber que podes seguir.
Claro que están también los que no. Esos son los que no te quieren ver, o que hacen como que no estas.

Van a sobrar las críticas y los cuestionamientos.

Los que critican o cuestionan abundan y casi siempre es porque no entienden (o no quieren entender) como los otros pueden con algo que está fuera, incluso, de su imaginación. Pero nada de que preocuparse, ser felices es nuestra tarea así que de eso debemos ocuparnos.

Llevamos nuestro ritmo, con nuestras ideas pero vamos juntando de todo un poco: muchos “cómo” y varios “por qué” y otros tantos “quienes” siempre necesarios y acompañándonos.
Preguntamos, siempre preguntamos. Y cuando preguntas, a vos mismo o a cualquier otro, vas a tener una respuesta.
Decimos que sí bastante seguido y con mucha facilidad. Puede que nos animemos a mucho, y casi siempre tomamos decisiones que no se analizan tanto.

Viaje a dedo
¿Y cuando nadie los lleva que hacen?

Intentamos mucho con poco

Creo que ese es un paso más que dado… en este momento ya llevamos más de 35 países recorridos en nuestra cuenta.

Es ridículo pensarlo.. pero claro, cuando se piensa mucho, aparecen los límites. Obstáculos… ¿Están? Claro que sí, pero están en nosotros mismos. Así que de ellos también nos vamos ocupando. Aunque nos hacen bajar un poco los pies a la tierra, a la sensatez y de a poquito los empezamos a mover y ponerlos a un lado. Ahí empieza todo, de golpe hay mucho más que ver, mucho más que contar, mucho más que andar y que vivir… De eso se trata, ¿no?

En este camino estamos, yendo y viniendo. Haciéndonos de a poco, formando de lo que vemos y no de lo que nos cuentan, riéndonos y aprendiendo. Confiamos y conectamos a nuestra manera, desconectamos también cuando es necesario.
Supongo que tomamos algo de todos también y eso nos motiva a seguir.

Buscamos no complicarnos mucho y de a poco vamos transformando nuestro andar y nuestra realidad. Tratando de hacer que las cosas fluyan. Así se hace más fácil.
No buscamos verdades absolutas y simplemente queremos comprender cosas que de no verlas por nosotros llegan con matices, esa realidad que te venden.
Definimos poco, aunque se dice que poco es mucho… decidimos sobre la marcha. Mochilas, pies y dedos claro.

Somos pasajeros de nosotros mismos y a donde sea en este viaje, vamos sin un camino definido. Creemos y esperamos que nuestros pasos, los que dimos y los que están por venir, queden marcados en este mapa.

Viaje en Berlin
Brandenburger tor, Berlin

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