La trampa del confort

Algunas veces nos ponemos a pensar y a debatir sobre qué tenemos y qué necesitamos.
Debates que suelen ser más y también menos útiles.
De a ratos pensamos en los peligros de lo que vamos haciendo y como eso influye en nuestra manera de ver y vivir cada momento. A veces también escribimos sobre eso.
Casi siempre cuando estamos cansados y no sabemos donde ir, coincidimos en que caemos en una trampa. Es una trampa que nos tendemos nosotros mismos, caemos en la trampa del confort.

Por acá recopilamos un poco de pensamientos, divagues y reniegues sobre esas cuestiones existenciales entre los sí y los no que se nos presentan. Y que nos separan unas veces y otras, nos bajan un poco a la realidad en nuestro viaje.

Compartimos unas reflexiones que nos hacen pensar en un intento de balance entre la libertad que elegimos, la realidad que pasamos y vivir viajando.
Andar así, nos supone unas cuantas dificultades, pero también muchas recompensas.
Aunque claro, hay muchas veces que todo no esta tan bueno como parece.

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Haciendo dedo en Francia, todo parece en calma y orden, por ahora

La costumbre

Acostumbrarnos o desacostumbrarnos a algo hace que cada vez nos resulte mas fácil entrar, y mucho mas difícil salir cuando nos encontramos en un punto determinado de nuestra comodidad y necesidades.

Nos ha llevado un buen tiempo alejarnos de todo eso que creíamos necesario para dar lugar a un poco menos de cosas.
Ese famoso primer paso ya quedo atrás hace mucho pero cada tanto tenemos que volver a darlo.

Aún pensando que dejamos eso hace mucho vemos que no estamos ni de un lado ni del otro.
Estamos en el medio (si podemos imaginar una línea) y casi siempre mas cerca de caer de aquel del que nos escapamos.
Caemos de a poquito en la trampa que nos va a tender nuestra zona de confort.

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A veces dejamos la ruta y tomamos la comodidad del tren. Aprovechemos mientras podemos…

Volver al Confort

Todos sabemos de qué hablamos cuando nos referimos a la ya renombrada y famosa “zona de confort”

Si te interesa, podes leer:  El día que me crucé a mi mismo

Obviamente que muchas veces “caer” en ella es en parte una elección y no nos asusta tanto nombrarla. Mas allá de esto algunas veces sin tanto nombrarla se nos pone por delante.

Esa zona donde nuestro concepto de comodidad y seguridad se mueve a su gusto y hace que todo parezca estar en orden y armonía.
Uy, que difícil escaparle y que cómodo se está cuando nos encontramos ahí otra vez…

Si, lo reconocemos, muy cómodos.

Así es que cada cierto tiempo, volvemos. Y nos encontramos sin querer queriendo en una especie de meseta de “comodidad aparente”.

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En España la comodidad nos mal- acostumbro una vez mas…

El circulo de la comodidad

Hay que decir también que tras un buen tiempo de viaje, asimilamos esta comodidad.
¿Cómo es esto? Estamos en una especie de círculo, que aunque suene a una palabra que no nos gusta, es rutinario.

En este círculo nos vemos en una especie de obligación de movernos de una manera, frenar de una manera y a intentar generar un balance entre todas esas formas y las historias que vivimos y que por acá podemos contar.

Exageramos al decir obligación, pero es verdad que si lo acomodamos un poco y creemos que se tiene que hacer de esa forma nos resulta más fácil aceptarlo.

El cansancio rutinario

No hay que suponer ni ser mago para darse cuenta que cualquier rutina puede cansar.
Todos los días en la ruta cansan.
La incertidumbre aunque es muy linda y llamativa hay días que cansa.

Tomar decisiones también lo hace y cuando vemos un rinconcito, también nos gusta sentarnos y mirarnos pensando “que ganas de frenar por un rato”.
Claro que existen aquellos que creen que uno vive de vacaciones.
Estamos de viaje, vivimos de viaje y estamos muy lejos de unas vacaciones.

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Horas de espera antes de nuestro vuelo a Finlandia

La trampa

Así que esta pequeña trampa hace su aparición. O tal vez la traemos nosotros…

Y ahí sentados  y haciéndonos preguntas vemos que aunque sea muy difícil,  sabemos que no tenemos que dejarnos llevar.

A pesar de eso, una vez más como cada vez que frenamos en eso caemos.
Nuestras ganas de comodidad se enfrentan a una trampa fácil de ver pero en lugar de esquivarla le caemos de lleno.
La vemos y ya es tarde, sabemos que nos volvió a atrapar.
Todas las facilidades que nos da, todo lo que tenemos y asi va. Que un mes, que dos… que un poquito más.

Si te interesa, podes leer:  Balanceando

Hoy no queremos salir a caminar a la montaña y tampoco dormir en carpa.
Hoy tenemos una ducha caliente, la heladera llena, wifi.
Cosas básicas si las hay, para que se vea que nos conformamos con poco!

Aunque tenemos que trabajar unas cuantas horas para tenerlo estamos de acuerdo. Porque sabemos que nuestro amigo confort se lleva bien con nosotros y esas horitas a cambio no son tanto para nuestras recompensas.

Es gracioso cuando analizamos y vemos que a los demás les interesan cosas que en nuestra rutina dejan de ser tan relajantes. ¿Ir de camping? Los disfrutamos pero a fin de cuentas dormimos todos los días en el suelo, obviamente que si hay un almohadón de opción lo vamos a agarrar.

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Una cama, un poquito de comodidad ¿Por que no?

Maldita comodidad

Hoy tenemos que decidir a donde vamos a ir… a dónde queremos llegar, que es lo que vamos a hacer en los próximos meses… que difícil.
Podemos esperar, si total estamos cómodos.

Y así es que de a poco, todos los días llegamos a lo mismo. El peligro y los riesgos de lo que hemos elegido hacer.

Decidir nos cuesta el doble. Tenemos problemas para aclarar, pensar un poco más libres y saber qué es lo que realmente queremos hacer, hacia donde nos vamos a dirigir.

Nuestra comodidad nos nubla la vista. Intentamos que no nos la nuble tanto, pero indirectamente lo consigue.
De un momento a otro vemos que todo puede ser más riesgoso, que todo tiene sus costos, que siempre hay un pero. Dejamos las decisiones alocadas y los destinos exóticos para alguna otra vez…

Muy de a ratos, contrastamos eso. ¿Pero qué pero ni pero? ¿A dónde queremos ir? ¡Vamos!
Respuesta fácil, pero ahí la comodidad aparece e interrumpe con preguntas innecesarias.
¿Y en que vamos? Ahora creemos que podemos ir en algo más que a dedo…

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¿Y las visas? ¿Y si hace frio? El invierno va a venir pronto…
Nos ataca, y se aprovecha de su tiempo en ausencia. Cuando vuelve vuelve con todo y nos hace saber que a veces la queremos y la extrañamos.

Y como decíamos antes, sin querer esa comodidad de tener un poquito de todo nos atrapa.
No nos quejamos de poder tenerla, de hecho no estamos en contra. Pero sabemos que no queremos que nos agarre y nos atrape del todo.

¿La buscamos?

Y así, aunque nos damos cuenta no hacemos tanto por evitarla. Por el contrario, podemos decir que casi que la buscamos.
No se puede escapar.
Será el tiempo afuera, el tiempo lejos, las cosas que vamos dejando y que como siempre tenemos no nos han importado tanto.

La zona de confort por alguna razón parece cada vez ponernos una trampa más fuerte.
Después de dos o tres stops pensamos más y vemos todo más lejos y más complicado, pero eso no nos va a conseguir frenar.
Este es el momento en el cual la tenemos que dejar otra vez! Si, libertad…

Ahi es cuando pensamos que estamos donde estamos por todo lo que vamos dejando atras. Y a pesar de que cuesta seguimos para adelante!

carpa en la costa de finlandia acampando en finlandia mochileros carpa otoño
A veces es mas facil que otras…

Comodidad vs libertad

Lo raro es que esta libertad se confronta a la comodidad.

No entendemos del todo, pero parece que para nosotros son dos cosas que no podemos poner en el mismo plano, y por ahora, solo por ahora, nos cuesta balancearlas.

Sabemos que si elegimos mas de una, nos alejamos un poco de la otra.

Pero así es, de a poco el verano se ha terminado y con un poco de lo que tenemos con nosotros nos tocara seguir camino.
Alejarnos un poco de esa trampa de la comodidad y el confort y empezar de nuevo.

Por un rato, a ver a donde caeremos en ella otra vez.

Esto es algo que escribimos mientras estábamos en Catalunia durante el verano y mientras nuestros días pasaban no encontrábamos dónde íbamos a ir.
Elegimos diferentes destinos que no completamos y viajamos a dedo hasta Serbia.
Por suerte después llegamos a Finlandia. Estuvimos en Rusia y tras ocho dias en tren llegamos a Vladivostok.
En este momento estamos en Tokio

mochileros en Japon Tokio dos personas frente a los carteles de neon en el barrio de shinjuku
Ahora en Tokio!

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