¿Qué encontramos en Eslovaquia?

Viajar a dedo por Eslovaquia tal vez fue un imprevisto. Uno de esos imprevistos a los que se llegan por el propio camino.

Nuestras ideas nos habían indicado ir al sudeste de Europa otra vez, así que ahí nos encontrábamos. Bajando desde Polonia a Hungría antes de volver a parar en Serbia.

A simple vista era un camino fácil. Eslovaquia es un país pequeño en el ex- comunista este de Europa, donde es fácil que alguien te lleve, no presentaba mayores complicaciones.

Para llegar a Cracovia en Polonia habíamos elegido tomar un colectivo y nuestros caminos anteriores habían sido definidos. Muchos kilómetros tratando de llegar rápido a un hostel en la ciudad siguiente.

Casi que no conocimos a nadie, ninguna historia nos atravesó y simplemente escuchamos “¿Check in?”

La misma ruta se ocupó de demostrarnos que nuestra idea de viajar a dedo nos da mucho para reflexionar y contar.

A dedo por Eslovaquia
Viajando a dedo por Eslovaquia

Saliendo de Polonia

Por alguna razón, salimos de Polonia por una frontera secundaria. Teniendo en cuenta que no hay control de fronteras imaginen cómo era este punto.

La misma ruta se ocupó de demostrarnos que nuestra idea de viajar a dedo nos da mucho para reflexionar y contar.

Una chica nos llevó a un pueblo y como no sabía si era buen lugar, nos ofreció ir hasta la frontera con Eslovaquia.
Manejó casi media hora más para acercarnos hasta ahí y nosotros que no teníamos nada que hacer aceptamos. El resultado fue que caímos a uno de esos lugares en el medio de la montaña donde nadie pasa. Ahí llegamos.
Un rincón por el cual, incluso si fuera una frontera activa, a nadie se le daría por pasar.

¿Quien te saca de ahí?

Siguiendo la teoría de “menos tránsito = más opciones” lo único que debíamos esperar era que a alguien se le de por perderse, llegar al mismo punto que nosotros y rescatarnos.

Podrán deducir que pasó un buen rato.

Nos dedicamos solamente a ver como todo estaba abandonado, mientras mirábamos una pareja de viejos que andaba por ahí y se acercaba a una gruta.
Por un momento pensamos que alguna vez habrían quedado varados haciendo dedo y ese sería nuestro mismo futuro.
No teníamos mucho más que hacer, hablábamos de ese camino, de los árboles y de a ratos parecía que iba a llover.
Mirábamos las casetas abandonadas y el viento abría y cerraba puertas que sonaban como de siglos sin que alguien las toque.
Jugamos un rato con piedras y todo seguía sin cambiar. Pero sabíamos que en algún momento alguien se iba a ocupar de nosotros. 

“menos tránsito = más opciones”

Siempre hay alguien

Después de no tanta espera apareció Martin, nos pregunto a dónde íbamos y nuestra respuesta fue Bratislava entre medio de alegrarnos y una innecesaria desesperación.
Nos miró un poco intrigado, más que nada por saber que haciamos ahi, si estabamos yendo para el otro lado.
Intentó explicar eso, pero le dijimos que no importaba, simplemente con sacarnos de ahí nos alcanzaba.

Perfecto, ya no íbamos a envejecer en la montaña y teníamos quien nos lleve.

En seguida nos consultó a que íbamos a Bratislava, si teníamos algo planeado por ahí o simplemente para visitar. Igual que antes y como muchas otras veces le dijimos que no teníamos idea, simplemente estaba en nuestro camino y por ahi ibamos a pasar.

Su recomendación fue la misma que la de muchos otros: “En Bratislava no van a tener mucho para hacer”.
Algún día tendremos que ir a comprobarlo, pero esta vez le hicimos caso.
Llegamos al cruce donde debíamos decidir hacia donde ir y nos ofreció llevarnos en su dirección, hacia Poprad. Ni siquiera lo dudamos y elegimos muy rápido.

¿Hay montañas? ¿Te parece mejor opción?
Con muy poco nos convenció de tomar esa dirección. Y hacia allí nos dirigimos. Vysoke tatry.

A dedo por Eslovaquia
Preparando nuestro almuerzo

Cambiar de dirección

El camino fue rápido y ya empezábamos a ver el cambio en el paisaje.
Mientras, nos informábamos un poco sobre las montañas y otro tanto de la antigua división de Checoslovaquia. Sin querer nos enterábamos que pensaban al respecto, al menos de un lado.

Íbamos en dirección opuesta de la que elegimos al inicio pero nos dejamos llevar por la ruta. Obviamente fue una gran decisión.
Martin nos invitó unos sandwiches para almorzar y nos dejó en el cruce de ruta que iba directo a la montaña. Teníamos una vista inmejorable y bastante hambre así que ese fue nuestro lugar de almuerzo.

Estuvimos un largo rato sentados pensando y hablando de nada y de todo hasta que decidimos que ir a la montaña nos iba a llevar un par de días. Días que no teníamos porque nuestra visa expiraba pronto.

Desde nuestro punto había buena vista del paisaje y acordamos que las montañas se veían más lindas desde lejos.

Íbamos en dirección opuesta de la que elegimos al inicio pero nos dejamos llevar por la ruta.

Después de reposar un poco caímos en la cuenta de que lo que eran 100 km para llegar a la capital, habían pasado a ser casi 300 ya recorridos y de paso teníamos que volver.
Miramos un rato el mapa y nos dijimos que las montañas tendrían una próxima vez. Suponemos que nadie las va a sacar de ahí.

A dedo por Eslovaquia
Nuestro cartel a Bratislava, con ratos de ocio encima

¿Movemos?

Fue un almuerzo tranquilo con gente que nos miraba al pasar. Como rara vez, decidimos nuestros pasos rápido y en iguales condiciones. Casi al unísono ¿Volvemos para Bratislava?
Elegimos retomar nuestra antigua dirección.
Una vez en la ruta confirmamos lo que veniamos mirando antes, por nuestro cruce todos pasaban muy rápido y no tantos doblaban en dirección a Bratislava.
Despues de unos 15 minutos una camioneta que transportaba gas paró nos dijo que iba para ese lado.

Genial, estamos en camino.

Para nuestra sorpresa, tras un pequeño tramo clavó los frenos y nos dijo que ahí se desviaba, dejándonos en un lugar mucho menos bueno que nuestro punto anterior.

La escasez de entendimiento por falta de inglés, señas o porque no teníamos la más mínima idea de donde andábamos nos dejó varados por un rato. Ahora como tantas otras veces, la única que había era esperar.

Lo que da el camino

Nos miramos un rato con ganas de discutir un poco, pero por dentro ambos sabíamos por qué llegamos hasta ahí.
Mas rapido de lo esperado llegó nuestro pasaje. Alguien freno en el medio de donde nadie debería. Una camioneta naranja cargada con cosas de viaje.

Nos dijeron que iban a Trenčin unos cuantos kilómetros antes de Bratislava pero en la misma dirección y donde planeábamos llegar al menos 6 horas antes.
En el camino nos dimos cuenta que habíamos dado con una pareja de viajeros.
Uno de esos cruces fortuitos que declaran muchas cosas en nuestras mentes y nuestras ideas.

Ellos entendían poco inglés y hablaban menos. Con muchas palabras en común entre los idiomas eslavicos intentabamos comunicarnos. La que prevalecia era “dobro”, que se reemplazaba por la universal “good” con el pulgar en alto.

Ellos venian de vacaciones y siempre viajaban, de a uno y de a dos pero en Moto. Habian recorrido casi todo oriente medio y tenian muchos de los pensamientos que encontramos a lo largo del viaje: toda la gente es buena, la gente te quiere ayudar en Irak, Afganistán o Turquía.

Nos mostraron el libro de un amigo que viajó alrededor del mundo y tenía su edición, en esos momentos empezamos a amigarnos con nuestras ideas de escribir.

Las rutas en esta parte de Eslovaquia venían a medio construir por lo que nuestro camino e idea inicial nunca hubiese seguido esa línea. Tuvimos que tomar caminos alternativos y varios desvíos para seguir a nuestro destino.

Toda la gente es buena, la gente te quiere ayudar en Irak, Afganistán o Turquía.

Pasamos el viaje riéndonos sabiendo que sin querer estábamos haciendo un tour por Eslovaquia.

A dedo por Eslovaquia
Sanja rastreando algo para comer

Nuestro primer destino

Llegamos al primer destino donde conocimos parte de la familia.

Nos sorprendimos con la hospitalidad y amistad de los eslovacos. Algo que ni siquiera teníamos en carpeta y que antes de entrar al país ni sospechábamos.
Nuestro plan era cruzar y llegar a Hungría, pero como siempre el camino se ocupaba de eso, sorprendernos.

Tuvimos una cena con traductores incluidos, nos mostramos mapas, como con tantos otros viajeros. Contamos nuestros planes y de que pueblos venimos.

Entre muchas otras cosas nos preguntaron donde pensábamos dormir. Avisamos que teníamos carpa pero nos dijeron que no iba a hacer falta y después de compartir un buen rato seguimos a nuestro próximo destino.

Llegamos a su casa, tomamos mate y compartimos un fernet casero que se ocuparon de encontrar en algún rincón de la casa cuando lo mencionamos.
La hija menor era nuestra traductora y acá nos contaron un poco de su historia. Cuánto y dónde habían andado. Tenían su propio libro editado con fotos e historias de más de un viaje realizado y medio que nos obligaron a que hagamos lo mismo.
Escribir un poquito cada día, unas fotos y van a tener una buena historia que contar.

Se rieron de nuestras diferencias y compararon un poco nuestras historias.
Con esas charlas nos fuimos a dormir. Decidimos que eso íbamos a hacer, escribir. Llevó un rato pero hoy podemos decir que en eso andamos.
A la mañana siguiente nos alistamos para seguir. Nos mostraron su taller y sus vehículos acompañados de algunas historias más.

Nos despedimos rápido, como viajeros.

¿Que nos llevamos?

Pequeño y autentico souvenir. Bandera de Eslovaquia para la mochila

No sabiamos que Trenčin existia. Nuestro pequeño plan para Eslovaquia era otro y nunca hubiésemos llegado ahí más que por alguna causalidad.

No sabemos si Trenčin es un lugar lindo o recomendable para visitar.

Pero tampoco hubiésemos sabido que ahí había un par de viajeros dispuestos a ayudarnos, si no nos quedamos varados en esa frontera fantasma de Polonia- Eslovaquia y decidimos seguir el instinto del camino ¿Vamos para el otro lado? ¿Por que no?

De Trenčin salimos rápido y llegar a Bratislava fue un trámite, pero decidimos que ahí no queríamos parar.
Ya teníamos de Eslovaquia algo que encontramos y mejor todavía, encontramos un poco de eso que aunque sabemos que esta, ahí, no lo estábamos buscando.

A dedo por Eslovaquia
Nuestros anfitriones en Trencin

 

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