Transiberiano, un viaje en tren

Transiberiano es  sinónimo de “Rusia”. Sinónimo “viaje en tren”.
Si hablamos de un viaje, el Transiberiano es seguramente el viaje en tren más nombrado y soñado.
Por la mística, las historias o la fantasía de tantos este viaje se ha ganado un merecido lugar en distintos planes viajeros.
No se si todos saben con que se pueden encontrar, pero al menos tiene un atractivo histórico y el simple hecho de estar ahí nos invita a que pensemos ¿Cómo será? ¿Qué es lo que lo hace tan interesante?

Hay que decir que el transiberiano en si no existe. No es como el flecha roja, el orient express o el Eurostar. Simplemente su nombre se popularizó y es como todos conocemos este recorrido.
Pero es el nombre que todos le damos y que define en una palabra la experiencia de atravesar todo Siberia a bordo de un tren.

A nosotros una mezcla de decisiones tomadas, caminos y tiempo nos llevó a que nos encontremos abordando en este viaje.
Íbamos a cruzar Rusia en tren.

Desde Moscú a Vladivostok. Más de 9000 kilómetros y unos 8 días de viaje en total son algunos números que cuentan apenas un poco de lo que puede ser la travesía.

Esta vez viajamos de otra manera y aunque no fue en la ruta y con el dedo levantado nos dio una buena experiencia para seguir sumando un poco mas de historias a este gran viaje que hace un buen tiempo comenzamos.

Nuestro recorrido

Antes que nada queremos decir que esto se desprende de nuestra experiencia y el viaje que hicimos.

Nosotros hicimos TODO EL TRAMO sin detenernos en ciudades. Nuestro plan era llegar de forma barata a Asia y elegimos esta opción.
Después de leer, informarnos un poco e investigar sobre el viaje caímos en la cuenta de que no todos completan el recorrido total del tren.
Casi siempre se hace en tramos, o partes. Simplemente bajando en ciudades y continuando tras unos días.
Muchos viajeros se ven más atraídos por las variantes del tren para acercarse a Mongolia y a China que por el tramo que lleva hasta Vladivostok.

Nosotros somos un caso raro. Así que escapamos a la regla y decidimos armar nuestro camino otra vez. El destino para nosotros iba a ser Vladivostok, el extremo este de la interminable Rusia.

En este artículo te contaremos algunas razones que ayudaran a entender nuestra elección.

Como otros recorridos hechos, este también quedó atrás.
Hoy, volvemos un ratito en el tiempo para recordarlo un poco.

 

mochileros en Rusia con el pasaje en mano pasaporte y tickets para el Transiberiano
Pasajes en mano, casi todo listo

 

La verdad… y “la verdad”

En general, hay realidades muy diferentes, historias distintas y viajes distintos que hacen que uno tenga una mirada particular de las cosas con las que se encuentra en el camino.

Hemos leído montones de historias y también escuchado comentarios de otros viajeros.
Cada cual tiene sus razones por las cuales el viaje cambiara desde su punto de vista y pasará la experiencia a su manera.
Las cosas que normalmente se escuchan son:

“En ese tren solo hay olor y borrachos”
“viejos rusos peleando, borrachos”

Y esos son solo dos comentarios. Especialmente de gente que nunca ha hecho el viaje.

Hay que decir que sí. Hay olor a comida, y también borrachos pero no son tantos.
Y la verdad es que el tren es mucho más romántico para aquellos que venimos desde afuera, para los turistas o viajeros.
Especialmente aquellos que intentamos escaparnos un poco de lo habitual y poder apreciar otras cosas que seguramente se nos pasarían por alto de otra forma.

sanja mirando por la ventana en el tren trenes rusos
A bordo del tren

Lo especial

Personalmente, es un viaje que siempre quise hacer.
El Transiberiano es un viaje que tiene algo especial, para nosotros y para muchos otros viajeros.
Por diferentes razones, por cuestiones de vida y por historias que seguramente fui acumulando en momentos que ni siquiera podría recordar, este viaje era uno de esos “a completar”.
Internamente sabía que en algún momento, sin pensarlo ni prepararlo tanto, iba a llegar.
Aparecía en incontables charlas, búsquedas de internet y en “metas” viajeras.
Sin prisa, el día llegaría.

Antes

Aunque Nací, crecí y viví prácticamente toda la vida a metros de un tren, viajar en tren fue una especie de utopía, solo posible en la imaginación.
Mi abuelo era jefe en la estación de ferrocarril, lugar donde ellos vivían también. Mi papá trabajaba en el ferrocarril y mi casa esta “ahí” de las vías.
Andar cerca de las vías es algo habitual. Me acuerdo de salir y saludar maquinas de tren cuando apenas tendría edad para pensar.
Entonces, ver un tren es como sentirse en casa, da una sensación de pertenencia y de estar en un lugar que conocemos.
Esperar en los andenes, caminar por los rieles y escuchar ese ruido inconfundible, transportan a un lugar en la imaginación, que aunque no existe, es muy fácil de recrear.

Si te interesa, podes leer:  Cuando decidis irte y viajar

Yo no soy tan joven, pero para aquellos que vivimos en el interior de la Argentina, el tren es simplemente un muerto vivo que cada tanto asoma con un poco de ruido, sin mayores atractivos que demorarnos en alguna barrera. Si es que esta existe.
Ese gigante de hierro solo sirve como transporte de cereal y está lejos de tener relación con algún tipo de viaje.

Así que por muchas razones los viajes en tren solo quedaron en cuentos e historias.
Como les pasara a muchos, esos viajes solo están entre nosotros, en nuestra casa, en las historias de las  familias y en recuerdos.
A pesar de eso, el ruido de los trenes, las puertas de casa y los colores de las pinturas son algo que difícilmente pueda dejar de reconocer.

estacion de trenes de arrecifes
La estacion de Arrecifes, una casa

El tren pasará alguna vez

Algún tiempo atrás proyectando nuestros posibles destinos, hablábamos sobre viajar en el Transiberiano.
Atravesar Rusia en tren es un viaje en sí mismo y si bien ya habíamos viajado a dedo por el país sabíamos que por el tema clima, en algún momento el tren podía convertirse en una opción.

Mientras buscábamos alguna manera de cruzar de Europa a Asia de forma barata nos encontramos con esta posibilidad.
El verano se iba terminando y el otoño estaba de nuevo, más frio de lo que queríamos.
Apenas unos clicks nos separaron de nuestros tickets para el tren.
Nunca  hubiese pensado que el ticket lo iba a comprar desde Serbia y que antes de ir a Rusia estaríamos viajando a dedo por Finlandia.

El plan estaba. Eso que de pensarlo estaba tan lejos y que algunos tardan casi una vida en decidir y animarse lo habíamos preparado en apenas unos minutos.

Digamos que la razón del viaje es el tren, pero si a esto le sumamos  que era la forma más barata que encontramos para movernos, se pagaba sola.
El hecho de poder hacer el Transiberiano, este mítico viaje a un precio muy bajo no daba ni tiempo para dudar.
Para curiosos, y para saber porque decimos que era la manera más barata, el ticket nos costó € 64 a cada uno.
Si pensamos en un promedio, entre la experiencia del tren y encima movernos hacia donde queríamos ya estábamos más que saldados.

El viaje empieza mucho antes

Llegamos a Moscú y paramos en un hostel.
Nosotros ya lo sabemos y nos divierte: La mayoría de los presentes son rusos.

No distinguen por qué uno viviría de viaje y les cuesta entender que no tenemos casa ni planes.
En seguida nos preguntaron nuestra idea y conociendo las respuestas lo dijimos a propósito.

“Nos vamos en tren a Vladivostok”

Escuchamos risas, asombro e intentos de explicaciones de que es algo que no tendríamos que hacer.

La pregunta clásica fue
“¿Por qué? ¿Por qué van en tren? si en avión es más rápido”.
“¿A qué van Vladivostok?”
y algunos otros cuestionamientos.
La segunda mañana alguien que nunca habíamos visto nos dijo “Ustedes son esos que se van a Vladivostok en tren”
Y cada vez que escuchábamos el nombre de la ciudad y charlas entre ellos sabíamos que hablaban de nosotros.

sanja leyendo a bordo del tren
Pasando el tiempo, mates y lectura

Difícil de explicar

“¿Qué van a hacer tanto tiempo arriba de un tren? ¿No te cansa? ¿No te aburre?”

La respuesta es fácil: No.
O al menos era algo que no pensábamos de antemano.
Habrá quienes se sientan más o menos a gusto, pero para nosotros el tiempo paso sin que nos diéramos cuenta.

Si te interesa, podes leer:  Crónica de nuestra primera vez

Hay quienes entienden que no tiene nada de raro, mucha gente lo hace y es un viaje que a cualquiera que le guste viajar le llamaría la atención.
Pero aunque parezca difícil están los que no lo entienden.
Especialmente los rusos que se mueven desde el este hacia la capital y que seguramente no les haga ni gracia pensar en volver todos estos kilómetros, menos en tren.

Nosotros sabíamos a donde nos íbamos a meter. Ya lo habíamos visto y además entendíamos de qué se trataba.
Ni siquiera un desafío, simplemente una vivencia. Viajar en tren casi 10 mil kilómetros da para unas cuantas historias.

El transiberiano

La experiencia de viajar en este tren tiene muchos condimentos. Algunos de ellos muy difíciles de describir.
Es imposible no pensar en la historia y viajar en el tiempo. Desde la Rusia de los Zares, al Comunismo y más acá… Pensar en los inviernos rusos y la eterna estepa.
Ver como todo está detenido en el tiempo mientras ese montón de gente se mueve y recorre toda la extensión del país.

Para nosotros, el principal detalle del Transiberiano y esta manera que elegimos de hacerlo fue la cantidad de tiempo.
Fueron ocho días completos arriba de un tren. Moviéndonos casi constantemente y con apenas unas pocas paradas largas.
Íbamos a tener tiempo para entender, ver y pensar como son para cada uno los viajes en tren.

el mapa del transiberiano
De una punta a la otra de Rusia

 

Empieza el camino

En Moscú todavía no hace tanto frio, o al menos está muy lejos del frio que pasamos en invierno. De hecho hace un poco de calor.

Ya es de noche y nos vamos a la estación. Llegamos rápido. El horario del tren esta en las pantallas y tras esperar un par de horas aparece nuestra plataforma.

Un  grupo grande de gente aborda adelante nuestro y la entrada es bastante caótica.
Gente agolpándose para subir, montones de personas en las puertas.

Lejos de ser el sueño del viajero, abordando y sacándose unas fotos o grabando un video en los primeros pasos, vemos que formamos parte de la rutina de otros y nadie ve subirse al tren como algo especial.
No tuvimos ningún ritual previo ni tampoco esas fotos icono.
De hecho apenas subimos creíamos que íbamos a encontrar  esas cosas que temíamos del viaje.

cartel de estacion de tren  en Rusia de moscu a Vladivostok
El tren ya esta anunciado

Tercera

Viajamos en tercera clase que aunque suene y se vea “peor” porque es más barata, la consideramos bastante mejor que otras.
Los compartimentos son abiertos. Es decir que las literas están abiertas  y no hay ningún tipo de puerta o compartimento en ninguna parte del  vagón. Son cuatro camas y dos del lado del pasillo.
Creemos que es mejor, aunque las camas son más pequeñas hay mucho más espacio y facilidad para moverse.

El tren empezaba a rodar y nosotros empezábamos a intentar entender las historias de los que iban a ser nuestros compañeros de viaje.
Rusia nos sigue sorprendiendo tanto como el primer día.
Es la tercera vez que andamos de viaje por acá y aunque nos amigamos con todas esas cosas raras de los rusos a veces aparecen algunas que no terminamos de entender.
A duras penas podemos largar algunas palabras para no ser tan turistas, pero ya aprendimos que aunque al principio cueste, los rusos son buena gente.
Sabemos que no hay tanto más allá de Moscú y que seguiremos viendo estepa por los siguientes días.

sanja leyendo en el tren
Otro rato de lectura y el pasillo del tren

El tiempo se mueve

Las primeras 24 horas llevar la cuenta no nos favorece.
En seguida nos perdemos  y ya no sabemos qué día es. El clima cambia rápido y parece frio, lo que hace que todo desde la ventana se vea mejor.

Las camas son chicas y el espacio no abunda. Solo podemos ocupar nuestro lugar y cada tanto estirarnos un poco.
Ni falta contar que no hay wi-fi cerca.
No tendremos conexión a internet y tampoco señal de teléfono por los siguientes días. A excepción de algún momento en las estaciones.

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Tenemos que arreglarnos con lo poco que llevamos. Solo algunos libros y unos cuadernos recontra escritos y re-leídos.
Un juego de dados y no mucho más.
Nuestros preparativos son pocos considerando lo largo del viaje.
Pero la razón es que venimos de Finlandia, y de más de un año de viaje por lo que no hay más que lo que siempre llevamos.
El primer rato lo usamos para enterarnos quienes son los que van con nosotros y averiguar un poco de nuestros compañeros de “casa” por la siguiente semana.

sanja pintando en el tren
De a ratos se pinta

Los estados van cambiando

A veces parece que el día es eterno, de a ratos pensamos que ya pasamos más tiempo del que creíamos pero vemos que todo es más normal de lo que se podría imaginar.
Mientras caminamos por los vagones vemos algunos estereotipos. Viajamos en el tiempo mientras paseamos a lo largo del tren.

Algunos militares jugando cartas. Viejas tejiendo y gente sentada simplemente contemplando las ventanas.

Cada día hay que dormir temprano, la luz se apaga y ya no tenemos más opción que acomodarnos en la litera y tratar de descansar.

El paisaje no cambia tanto. El viaje es más bien interno.
Aunque estoy más lejos que nunca de mi casa siento de a ratos que estoy ahí.
Cada vez que miro hacia afuera, cuando me voy a dormir y escucho el ruido de las ruedas del tren.
Pensamos en todo lo que recorre ese tren y como ese camino toma significado para nosotros.
Tantas historias, tantos años y tantos kilómetros andados,  vemos pueblos fantasmas y el viaje en el tiempo se transmite hacia afuera también.
Parece que muchas cosas no han llegado a esta parte del mundo.

grupo de viaje en el Transiberiano
Nuestros compañeros de vagon

La vida en el tren

Como cualquier otro tren, acá estarás rodeado de desconocidos e ingeniándotelas para comer, cambiarte y demás.

Intentar dormir, siempre que no haya quien este con música o roncando… o algún bebe que llore.
Con un poco de suerte todos esos pies que asomen en las camas no huelan tan mal y el ambiente general sea amigable, estamos todos en el mismo tren.
Olvidarse de privacidad y demás cuestiones, con suerte y viento a favor no habrá que esperar para usar el baño.
Que  todo esté en condiciones y que el resto de los pasajeros sean agradables y no les moleste que haya turistas será un extra

Tuvimos la suerte que debería acompañar un viaje. Y lo fuimos comprobando con el paso de los días.
Nuestros compañeros de vagón además de ponerle simpatía a los días y hacerse amigos de todo el mundo mantenían el orden y junto con la encargada del tren hacían que todo reluciera.
Cuando hicimos una visita a otros vagones era como viajar en diferentes trenes. En el tiempo, o de una ciudad a otra.
Algunos estaban muy sucios, y el olor a encierro te invitaba a retirarte rápido.
Eso de lo que todos hablaban y que tanto temíamos estaba a unos metros nuestros “la experiencia de los trenes rusos”.

transiberiano final del viaje posando al lado del tren mochilas y mochileros viajeros en Rusia
Fin del recorrido

El viaje termina

Sin apuro fuimos recorriendo todos esos kilómetros y viendo el paisaje cambiar. A nuestro lado pasaría Kazajistán, el lago Baikal, Mongolia y China.
Nos daban muchas ganas de cambiar de rumbo, pero nuestro camino esta vez era otro.
Así fue que llegamos hasta la otra punta del mundo. Cumpliendo una de esas metas viajeras, nos subimos al transiberiano y cruzamos Rusia de una punta a la otra.
Llegamos a Vladivostok temprano en la mañana, aunque estábamos a nueve husos de Moscú.
Tendremos que acostumbrarnos otra vez a vivir “quietos”. Solo quedará el recuerdo de esa experiencia y como fue pasar una semana arriba del tren.
Nuestro viaje continuaría en Japón, pero eso todavía no lo sabíamos.
Tampoco que esto lo íbamos a escribir desde Argentina, al lado de las vías, casi casi como si siguiéramos en alguna estación de tren en Rusia.

Si estas planeando un viaje como este, te recomendamos que te olvides de las agencias y de los tours. Lo único que hacen es que todo sea más caro.
Es muy fácil hacerlo por cuenta propia. Ya haremos un artículo dedicado puramente a eso.
Podes buscar información y chequear precios en la página de internet de trenes rusos en este link:

https://pass.rzd.ru/main-pass/public/en

Nosotros hicimos la compra del ticket ahí con tarjeta y no tuvimos ningún problema.

En Vladivostok Rusia
Llegamos a Vladivostok!!

 

 

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